lunes, diciembre 11, 2006

MICHEL GARRIDO KOHL


Te juro que cada mañana
Te despertará el olor a té con leche
Y a pan amasado con mantequilla
Que me enseñó a hacer mi abuela
Haré que despiertes con hambre de mí
A las cuatro de la mañana
En cualquier monasterio
De cualquier parte
Para que vuelvas
Seré yo la que zurza tus pantalones raídos
Y lave tus pies fríos
En las tardes de invierno
… porque descubrí
que si me hundo en tus ojos
no soy capaz de ver ni las estaciones del metro…
Sé que jorobas y puteas cuando tienes sueño
Que Santiago te parece demasiado asfixiante,
demasiado ajeno.
Haré que despiertes con hambre de mí
Tu rutina será mi rutina
Te seguiré de lejos
En cada ayuno,
En cada rito,
Cada día que pase
Despertaré con tu voz
Que me pronuncia a lo lejos
Te estaré esperando
A la salida de cualquier monasterio
A la hora precisa en que
Me traigas el sol
Para que yo sonría en tus ojos ciertos.


( Que Dios te ate a la tierra si puede
Porque yo te dejaré libre… siempre.)

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